
En estos días, en algunos sectores trabajadores he venido escuchando la duda de si vale la pena luchar, si al final podremos conseguir algo...
En la primera parte de la década del los ochenta, del siglo pasado, la izquierda política y sindical, básicamente la de posición nacionalista, reivindicaba con fuerza la salida de la legión de Fuerteventura. El hartazgo del pueblo majorero ante los desmanes y atropellos era más que evidente, como lo era el tratamiento colonial que este cuerpo del ejército español daba a Canarias.
El diputado por Unión del Pueblo Canario (UPC). Fernando Sagaseta, exigió en diferentes ocasiones en el Congreso de los Diputados, la expulsión de la Legión de Fuerteventura. En las calles y en las manifestaciones, era una consigna-fuerza que concitaba el apoyo de miles de canarios.
Nuestro sindicato, en esos años, se encontraba plenamente vinculado a las movilizaciones obreras y ciudadanas en favor de nuestros derechos y por la expulsión de la Legión de Canarias. Nuestra militancia en este sentido era firme y segura.
Éramos conscientes de las provocaciones y amenazas que sufríamos permanentemente.
El 18 de Octubre de 1986, un grupo de legionarios uniformados, asaltan a las 18,00 horas de la tarde nuestros locales en Puerto Cabras, destrozan el local, roban el dinero que se guardaban en él y llenan de pintadas fascistas y amenazadoras las paredes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario