Decenas de bomberos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, en huelga indefinida desde el 1 de diciembre en demanda de mejoras laborales, montaron ante la Casa Palacio del Cabildo una guillotina en la que han escenificado el descabezamiento de trabajadores públicos afectados por recortes presupuestarios.
Antes de esta "ceremonia" de protesta, los bomberos han rezado de rodillas un Aleluya ante un supuesto cura para felicitarse por que no se haya cumplido la profecía maya, que vaticinaba para hoy el fin del mundo.
En medio de un gran estruendo, que causaban sus pitos, tambores, caracolas y varias tracas de petardos, los huelguistas, algunos de ellos encadenados, han asistido ante un "despolitizador" a modo de guillotina, a las decapitaciones de efectivos sanitarios, de emergencias y de seguridad.
Por último, los bomberos presenciaron el descabece de un político que minutos antes les había instado a "trabajar más y cobrar menos porque eso es lo que necesita ahora España".
Esta ruidosa protesta, en la que no han faltado las bengalas que usan los bomberos en su trabajo, se ha desarrollado sin incidentes en medio de un fuerte dispositivo policial, que rodeaba la Casa Palacio, en la capital grancanaria.
El portavoz de los huelguistas, José María Monzón, ha explicado que los 198 efectivos que conforman la plantilla de bomberos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria secundan esta protesta indefinida ante la "situación agonizante" que sufren los servicios públicos por unos recortes presupuestarios injustificables de los que, en su opinión, "sólo benefician los bancos".
"Nuestro interés prioritario es la seguridad y las emergencias de la isla, llevamos 21 días de huelga y no hay visos de solución de problema, por lo que seguiremos en huelga indefinida hasta que nos atiendan", ha dicho Monzón a los periodistas.

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