El contexto de alza de precios y de salarios prácticamente congelados ha provocado un desplome del poder adquisitivo de los trabajadores españoles a niveles de 1985, hace 27 años, según los datos del propio Gobierno.

La supuesta mejora de la economía española de la que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se jactó este viernes con el argumento del buen dato de la balanza comercial, no se ha traducido aún en el maltrecho bolsillo de los ciudadanos de a pie. Todo lo contrario, desde la llegada del PP al Gobierno, los servicios básicos se han encarecido mientras los sueldos siguen prácticamente congelados o incluso bajan, lo que ha asestado un severo golpe al poder adquisitivo de las familias.
Entre estos servicios destaca uno que ya ha subido cuatro veces en los últimos doce meses: la luz. El viernes se supo que el recibo de la electricidad se encarecerá alrededor de un 3% al mes, lo que representará, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), un aumento anual para los hogares de este gasto de unos 44 euros.
Los españoles han visto desde 2008 cómo la luz subía un 70%, situándose la factura media en alrededor de 80 euros. Si la electricidad no ha dejado de aumentar su precio desde ese año, las políticas de austeridad y recortes del actual Ejecutivo han elevado ahora el recibo de la electricidad a cotas nunca vistas. En abril, la factura subió un 7%; en julio, otro 4%. Más tarde, el aumento del IVA del 18% al 21% provocó el tercer incremento en menos de cinco meses. Con esta nueva subida, la cuarta, que se empezará a aplicar en enero, la factura de la luz ascenderá una media de cuatro euros al mes por hogar.
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